miércoles, 4 de junio de 2014

Quiero ser escritor


“–¡Mamá, quiero ser escritor! –exclamó el niño entre lágrimas con su cuento preferido roto entre sus manos.

La madre nunca supo qué contestarle. El padre jamás hizo caso a sus palabras. Su hermano se limitó a reírse de él. Nadie sabe cómo lo consiguió, pero años después, frente a su familia, con un libro suyo en su mano, se abstuvo de comentar nada y solamente sonrió.”

¿Os recuerda a alguien está situación? A mi mucho. Pero yo no quisiera que nadie viviese esa misma situación donde nadie parece confiar en nosotros ni sabe cómo orientarnos. Aunque no está en mis manos, tampoco que nadie se desanime. Escribir una novela –o incluso dos–, para una persona que le gusta escribir y goza de algo de imaginación puede considerarse más o menos sencillo. Hacerlo de una forma profesional y lograr que el mundo editorial nos haga un mínimo de caso, no es tan fácil.

Podemos gozar de la mayor de las confianzas. También de la mejor de las motivaciones. Incluso es posible que dispongas de una historia memorable. O en verdad escribir sea una pasión para ti. Sin embargo, si quieres que muchas personas lean tu obra, es muy probable que esto no sea suficiente. Yo propongo añadir tres ingredientes a esta receta: Esfuerzo, paciencia y humildad. Esta última es la que considero más necesaria. Porque humildad no quiere decir que seamos inseguros o que no tengamos confianza en nosotros mismos; humildad quiere decir que somos conscientes de nuestras propias limitaciones y de que es muy posible que nos falte mucho por aprender. Sin duda un detalle importante que nos ayudará a escuchar y con ello a crecer y a desarrollarnos en algo que nos apasiona, bajo la confianza, la motivación, el esfuerzo y la paciencia.

En fin, con tan buenos instrumentos, la melodía me suena a éxito. ¿Buscamos el tuyo?