jueves, 30 de abril de 2015

Todo un éxito


Conozco por mi propia experiencia que, el ser capaz de finalizar el primer manuscrito, suele generar en el escritor novel una enorme ilusión que si no manejamos con cuidado, degenera en un ímpetu desmedido que en muchos casos termina en frustración.

Es genial sentir cuando los sueños se disparan. La motivación que se desencadena tal vez nos lleva a recorrer un difícil camino sin demasiada orientación, con pocos conocimientos y sin experiencia. La respuesta: una enorme bofetada.

La salida de emergencia suele ser al auto-edición. No la desaconsejo siempre y cuando la persona tenga buenos y muchos apoyos, cierta habilidad comercial y también bastantes ganas de moverse de un lado para otro, sin dejar de perseverar, tocando a miles de puertas casi sin descanso.

Acceder a editoriales y agencias importantes no es fácil. Conseguir llamar la atención por medio de la auto-edición tampoco lo es. Ambos caminos requieren de diferentes ingredientes que suelen cocinarse a fuego lento. El ímpetu del que hablaba al principio es fácil que nos lleve a no verlos y darnos de bruces con la realidad.

Después de intentarlo con editoriales y agencias, de probar con la auto-publicación, me encuentro con muchas personas con verdadero talento e imaginación, con verdaderas posibilidades, dejándose arrastrar por una gran sensación de abatimiento. Al hablar con ellos, se percibe esa aureola de desánimo. Y me entristezco.

!No os rindáis!

¿Alguna vez volvisteis a ver los dibujos que hacíamos de niños? Buscadlos. Os lo aconsejo. Esas imágenes carentes de forma, solo con gran un esfuerzo se puede intuir que se trata de casas, árboles y pájaros. Sin embargo en su momento nos parecían grandes pinturas perfectamente definidas. Nuestros padres y familiares, con cariño, nos lo confirmaban. Pero fue la práctica, el aprendizaje, el desarrollo de nuestras habilidades y del talento lo que llevó a muchos de esos niños a ser capaces de pintar obras de verdadero valor.

Un enfoque equivocado tal vez os ha llevado a este punto que parece no tiene salida. Hay que disfrutar de la escritura. Ese es el gran secreto de todo buen escritor. Y el principal objetivo del autor novel debería ser su propia formación y práctica, no el éxito inmediato.

Si lo comprendes de este modo, cada manuscrito, cada noche escribiendo, nunca podrá ser un descalabro. Es más bien todo un éxito. Y no es porque hayas alcanzado el objetivo, sino por lo que eres capaz de aprender de cada paso.

¡Suerte!